jueves, 25 de octubre de 2012

El justo recuerdo a los inicios

Tal y como sabemos los que nos dedicamos a este hobby, la vida del modelista está plagada de momentos inolvidables, de multitud de recuerdos puntuales y detalles de todo tipo que se han quedado en nuestra memoria para siempre. Sin duda, los más emotivos son aquellos que tienen relación con nuestros inicios modelísticos, ya que marcaron el punto de partida de una afición que nos apasionó desde el primer instante, sumergiéndonos en un mundo maravilloso que estaba por descubrir y del que desconocíamos a dónde nos llevaría con el paso del tiempo. Por su parte, también conocimos a aquellos que tiraron la toalla, los que probaron y se quedaron en el intento, bien porque se encontraron con algo que no era lo que esperaban o porque aquella infinidad de piezas minúsculas acabó irremediablemente con su paciencia.

En mi caso, el pistoletazo de salida tuvo lugar con nueve años de edad de la mano de un atractivo barco, el King George, que te entraba por los ojos nada más mirar la caja. Era toda una emoción cruzar el umbral del desaparecido comercio Almacenes Copacabana, en la calle La Naval, atravesar la planta de juguetería, a la que no le hacía ni caso, y descender casi temblorosamente por las escaleras hasta la planta sótano, la cual estaba íntegramente destinada al mundo del modelismo. Por aquel entonces, finales de los años setenta, la diversidad de productos era muy reducida en comparación con la actualidad, pero era una verdadera gozada quedar absorbido en medio de todas aquellas estanterías repletas de cajas a cual más apetecible. La incesante actividad de aquellos ojos inocentes te podían hacer pasar horas contemplando todo un universo de plástico, imposible de frenar ni siquiera por el inexistente presupuesto.

La experiencia con aquel barco, así como con algunos aviones que llegaron después, generó sentimientos contradictorios en aquel joven proyecto de modelista. Por un lado disfrutaba gratamente del manejo y la construcción de las maquetas, pensando y casi soñando con el momento de verlas terminadas, pero por el otro, la frustración le embargaba cuando comprobaba que el resultado final poco tenía que ver con las fotos de los catálogos o incluso con las ilustraciones de portada de las cajas. Tras multitud de baches anímicos y lejos de hundirse, aquella situación lograba motivarle más si cabe para embarcarlo en una cruzada a fin de conseguir reproducir el realismo en miniatura. Sonaba bien pero quedaba aún muy lejos.

Y no me extraña que quedara lejos porque aquellas odiosas rebabas cortadas a tijera no había forma de eliminarlas, el pegamento imedio de toda la vida más que pegar formaba telas de araña alrededor de la maqueta y pintar una figura con colores planos sin respetar bien los bordes de cada superficie (no había todavía habilidad para ello) no ayudaba a que las mismas cobraran vida. Ni qué decir de lo que experimentaba a la hora de recrear una escena. No había por dónde cogerlo. Y es que si al no tener ni idea le sumamos el empleo de materiales inadecuados, la frustración está garantizada.

El tiempo transcurrió para aquel joven modelista y basándose en una progresiva formación autodidacta, en la experimentación exhaustiva y en la inversión en nuevos materiales le ayudaron a mejorar y familiarizarse con las técnicas disponibles que imperaban por aquel entonces. Los lavados y el pincel seco causaban estragos y cada vez sentía que me acercaba más a lo que quería. En paralelo, el mercado también fue evolucionando y a las cada vez más sofisticadas y precisas maquetas se le unieron la aparición de una amplia gama de productos tales como fotograbados, kits de resina, pinturas de todo tipo, piezas de aluminio torneado y cadenas plásticas o metálicas para montar eslabón a eslabón. Estábamos de enhorabuena ya que con toda esta oferta, más las mejoras a scratch, el nivel de detalle y realismo constructivo alcanzaba un nivel casi inimaginable poco tiempo atrás.

El auge de esta afición desencadenó una mejora del mercado local, pudiendo encontrar maquetas hasta en unos grandes almacenes muy conocidos. Aparecieron tiendas más especializadas que marcaron toda una época, tal y como fueron Hobby & Toy y Staffel Kits. La primera, ya desaparecida, durante años nos permitió embobarnos buceando en las referencias de Tamiya, Italeri y Dragón, entre otras, y aún recuerdo los días en los que liquidaron toda sus existencias a precios muy asequibles con los que aprovechamos para hacer acopio de cara a proyectos futuros. Nunca olvidaré cuando, una vez ya cerrada, le dejamos una nota bajo la puerta con la petición de que dieran marcha atrás en su decisión. Obviamente no conseguimos nada y del vacío que dejaron aún hay personas que creo que no se han recuperado del todo. Respecto a la segunda, aunque irrumpió en el mercado algo después y con una filosofía distinta, en la actualidad es la única que ha sobrevivido al declive, teniendo aún sus puertas abiertas. En ella hemos visto pasar una amplia gama de referencias así como maquetas singulares o raras, de esas que no se ven con tanta facilidad. Memorables fueron las exposiciones y concursos que organizaron durante años y que daban vida al centro comercial en el que se encuentra. Sin duda, aquellos certámenes eran una cita anual obligada y un punto de encuentro para intercambiar experiencias y crear afición.

En los últimos años el mercado asociado a este hobby se ha desarrollado aún más, y no para de evolucionar, teniendo hoy en día un amplísimo abanico de alternativas en cuanto a marcas, referencias, publicaciones y materiales que está en continuo crecimiento, de modo que a la hora de llevar a cabo un proyecto tenemos mucho más donde elegir para adaptarlo a nuestras necesidades. Al igual que ocurre con casi todo, internet ha supuesto una gran revolución para los modelistas a la hora de interactuar, ya que ha modificado nuestra forma de buscar productos, de comprar, de documentarnos y de relacionarnos. De este modo hemos ganado en inmediatez y flexibilidad, eliminado muchas barreras y abriendo nuevas puertas con las que multiplicar enormemente nuestras posibilidades creativas, artísticas e históricas. Como consecuencia, todo ello ha desencadenado que vivamos el modelismo desde una dimensión totalmente renovada.

¿Y qué fue de la evolución de aquel joven modelista? Pues siguió recorriendo su propio camino y se centró desde muy pronto en lo que más le gusta, que es el de contar "pequeñas" historias mediante la práctica del modelismo histórico a través del mundo del diorama y la viñeta. Siempre me apasionó muchísimo la ambientación de las maquetas, tanto o más que la propia construcción y pintura de las mismas. Y como los vehículos y máquinas no parecen tener mucha vida si no están acompañadas de la presencia humana, las figuras siempre ejercieron también sobre mí un fuerte poder de seducción que no puede faltar en mis obras, siendo parte fundamental de las mismas. La conjunción de tan vasta variedad de elementos, materiales y técnicas distintas convierte, a mi juicio, al mundo del diorama en la disciplina más compleja que se puede practicar dentro del modelismo. Y eso supone sortear continuos obstáculos y afrontar nuevos retos cuya recompensa es alcanzar el equilibrio entre la estética, el realismo y la transmisión del mensaje en sus múltiples facetas. El lograrlo o no depende fundamentalmente de nosotros mismos. Y por muchas opiniones y comentarios que oigamos, que siempre deberían ser tan bien recibidos como respetuosamente formulados, pienso que la autocrítica constructiva es una gran herramienta de superación y mejora continua al servicio del modelista. Sólo así podremos evolucionar en nuestro hobby y afrontar con ciertas garantías el camino para alcanzar nuestras metas.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Presentación

Antes de nada quiero darles la bienvenida a todos. Tras madurar mucho la idea, al final me he decidido a crear este blog, lo cual supone otra aventura personal (una más...) que ahora mismo inicia su andadura. El objetivo que persigo con este espacio es en esencia el de conectar dos disciplinas que me apasionan enormemente, las cuales son el modelismo y la fotografía. Aunque a priori poco o nada tiene que ver la una con la otra, bien es cierto que si ambas nos entusiasman, o al menos nos atraen y somos atrevidos, podemos crear un puente que nos permitirá disfrutar más si cabe de nuestros trabajos modelísticos, apreciándolos desde otra óptica, así como del placer de explorar un nuevo campo de la fotografía que nos hará adentrarnos en otra dimensión de la realidad a escala.

Lejos de caer en una equidad estricta entre ambas disciplinas, el barco navegará en unas ocasiones más cerca de la orilla modelística y en otras de la orilla fotográfica. Ambas están plagadas de atractivo suficiente como para hacernos incluso desembarcar y explorar contenidos específicos temáticos que nos lleven a profundizar o, al menos, a motivar nuestro espíritu de superación según nuestras propias apetencias.

Para el desarrollo de los contenidos utilizaré siempre equipo fotográfico propio así como mis trabajos de modelismo. Por tanto, el blog servirá también para mostrar muchas de las piezas realizadas hasta ahora e ir de la mano de las que están en marcha o proyectadas para el futuro. Todos los que tenemos como hobby el modelismo sabemos que, según la magnitud de los proyectos en los que nos embarquemos, el factor "tiempo disponible" es un bien escaso y determinante a la hora de fijar el "ritmo de producción" de piezas. En mi caso confieso que nunca me ha importado en absoluto la cantidad de maquetas que hago sino fundamentalmente la calidad de las mismas. Aunque bien es cierto que me quejo a mi mismo del largo tiempo que transcurre desde que ideo un proyecto hasta que se materializa, a diferencia de otras personas no es mi objetivo formar una colección, de acaparar hasta que no me falte ningún modelo. Por eso desde mis inicios me ha perseguido la idea de quedar satisfecho con lo realizado, de reproducir la realidad de forma fidedigna, de contar historias visuales que en ocasiones escondían tras de sí auténticos dramas humanos. Se trata pues de utilizar el modelismo como una forma de expresión artística con la que conmover al observador moviendo algo en su interior. Por todo ello, sospecho que el ritmo de publicación de contenidos será acorde a esta realidad, aunque me comprometo a mantener lo más vivo posible este espacio personal. En definitiva, creo que este blog va a ser un fiel reflejo de las dos disciplinas que pretende aunar. En ambas nos iniciamos y nunca acertaremos a imaginar a donde nos llevarán.

Coger una cámara fotográfica en las manos o manejarla en un trípode para hacer macros poco tiene que ver con la utilidad de nuestro set de pinceles o juego de aerografía. Necesitan de destrezas y conocimientos distintos, pero pueden combinarse para intensificar nuestra experiencia. Salvo que queramos reflejar el proceso de construcción y/o pintura hasta terminar la obra, aspectos que se encuentran sobradamente tratados en las publicaciones existentes, el verdadero interés fotográfico de una pieza llega cuando ésta ya está terminada. En ese preciso instante es cuando podemos pasar a contar la historia de lo que hemos querido representar, a transmitir emociones, a reflejar de forma gráfica lo que esconde ese reducido espacio tridimensional que hemos construido y que engloba multitud de elementos integrados. Por tanto, y dada su importancia a posteriori, es muy recomendable considerar estos aspectos en las primeras etapas de planificación de la obra a realizar, de modo que cuando esté concluida, podamos explotar al máximo todo el potencial que nos puede revelar. De este modo, a través de la cámara y mediante las sesiones que hagan falta, nos podremos convertir en el cronista de esa realidad a escala, practicando lo que me gusta denominar como Fotomodelismo.

Finalmente, y partiendo de este sugerente enfoque tan heterodoxo y muy orientado a la exploración de sensaciones, espero que todos aquellos interesados que pasen por este rincón disfruten y les sean de utilidad los contenidos que se vayan publicando. De nuevo, sean bienvenidos.