lunes, 3 de diciembre de 2012

Recobrando el aliento II

La introducción en una escena de elementos artificiales elaborados a scratch supone uno de los mayores retos para el modelista. Además de integrar los distintos elementos representados y ayudarnos a contar la historia que queremos contar, tiene el aliciente de que al final nos hará tener en nuestra vitrina una pieza única. Lejos del plástico, el metal y la resina, elementos habituales presentes tanto en vehículos de todo tipo (barcos, aviones, trenes, vehículos militares y civiles, etc.) como en figuras, las superficies artificiales engloban todas aquellas estructuras que vienen a cubrir una necesidad en nuestro proyecto y que contribuyen en gran medida a transmitir y reforzar el mensaje que queremos comunicar. En ocasiones pueden incluso alzarse como los verdaderos protagonistas de la escena, relegando por ejemplo a un vehículo a un segundo plano. Aunque el mercado de este tipo de elementos ha evolucionado mucho, difícilmente (o al menos en mi caso) encontraremos una pieza que se ajuste con precisión a la idea que tenemos. Por tanto, si queremos ser fieles a la historia y/o a nosotros mismos, el scratch nos abrirá un mundo de posibilidades prácticamente ilimitadas que nos hará explorar el manejo de nuevos materiales y técnicas a fin de lograr nuestro objetivo.



La ruina del hut soviético incluida en "Recobrando el aliento" ocupa la única zona del diorama que carece de figuras, aspecto éste que no le resta la cualidad de poseer una entidad propia. Constituye un pequeño desierto que se yergue en mitad del barullo y trasiego de soldados y máquinas. Es el mudo testimonio de la dureza y crueldad de la guerra que se mantiene escuálidamente aún en pie para recordarnos la desolación asociada a cualquier tipo de conflicto bélico. Sin duda, el reflejo de la fragilidad de la población civil y lo expuesta que está a todo tipo de desgracias ante una situación de tal calibre.


Para la construcción de la ruina se han empleado materiales bastante económicos y accesibles. Los muros son de escayola, habiéndose empleado moldes de cartón rígido para definirlos en tamaño y grosor en el momento del fraguado. La razón de utilizar escayola es que es un material idóneo para posteriormente tallar con punzones la piedra y los cascotes. Se puede desbastar con facilidad con un buen juego de cuchillas y permite su modelado trabajando en distintos planos, por ejemplo para recrear el enfoscado exterior sobre la piedra interior del muro, y a la hora de hacer roturas e impactos es un material muy agradecido que facilita su reproducción fielmente. Tanto el suelo como el tejado son de madera de balsa, elaborando la estructura siguiendo un patrón original y utilizando diferentes grosores según sean vigas o traviesas. Las ramas tan caractarísitcas del exterior del tejado en estas construcciones son acículas de pino ya secas, recogidas en el campo. Tienen un espesor, textura y uniformidad adecuados, y aunque fueron algo difíciles de fijar mediante sucesivas capas, el resultado final cubiertos de nieve fue muy bueno.

En cuanto al interior se diseñaron dos habitáculos. Uno más amplio, a modo de salón, en el que se incluyeron distintos elementos decorativos, y otro más pequeño y residual que quedó justo en la equina del diorama. Entre ambos un tabique de separación con una puerta algo deteriorada elaborada con láminas de plástico y con el detalle de los cristales rotos en la mitad superior. En el salón destaca la chimenea de ladrillo, la cual fue tallada con punzón en dos bloques de escayola y cuyo extremo final por encima del tejado aparece parcialmente derruido. Además de la ventana se colocó una cortina medio caída para transmitir aún más la sensación de abandono. Una mesa volcada con algunas sillas, un cuadro tirado por el suelo y unos libros refuerzan la idea junto a las tablillas de madera rotas y hundidas en algunos puntos. El hueco en la pared que da hacia el camino crea una estética que enriquece la composición. La estancia más pequeña sólo posee un mueble fabricado con lámina de plástico y un espejo de pared roto. La viga caída desde el tejado en esta zona agudiza la sensación de dureza en los combates. En la periferia de la ruina se depositaron cascotes y restos de la construcción, la cual lleva así bastante tiempo dada la nieve acumulada.





Y como una de las ideas era transmitir que este hut llevaba ya tiempo en ruinas, la nieve caída y acumulada ya se encuentra en su interior. Además, las ventiscas han hecho que la nieve polvo se acumule en los rincones, sobre todo en la expuesta cara interior del tejado. Estos detalles dan información al observador de que el resto de la construcción, la que queda fuera del diorama ya no existe, de que se encuentra totalmente derruida y por tanto que la que aún queda en pie está expuesta a los vientos del norte.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Recobrando el aliento I

 
La historia de la II Guerra Mundial siempre ha ejercido sobre mí un interés inusitado. Los hechos acontecidos en los distintos frentes y en especial en la vieja Europa suponen una fuente inagotable de inspiración para el modelismo histórico. La gran cantidad de material audiovisual existente, y más concretamente el fotográfico, nos aportan mucha información a la hora de reproducir elementos ambientales además de los relacionados con vehículos, uniformes, camuflajes, etc.


De todos los escenarios, el Frente del Este goza de un magnetismo particular quizás por la magnitud y naturaleza de las fuerzas empleadas por ambos bandos para cubrir unas distancias tan inmensas. La enorme variedad de vehículos participantes y los sucesos en los que estuvieron implicados durante casi cuatro años de contienda dan para mucho modelísticamente hablando.

Tal es así que el trabajo que hoy les presento está constituido por un diorama ambientado en el frente soviético. Más concretamente en el invierno de 1943-44 y protagonizado por elementos de una batería de artillería autopropulsada alemana que aprovecha un momento de respiro tras los duros combates para recobrar el aliento.

El diorama lo podemos dividir en tres áreas: la ocupada por la ruina rusa, el camino y la ubicación del cañón autopropulsado. En esta primera entrega daré una visión general de la escena y su concepción. A lo largo de las próximas entradas iremos desgranando el diorama en cada una de las zonas descritas sobre las que se entrará en detalle.

No siempre es fácil planificar una escena que en tan poco espacio (47x37cm) reúna tantos elementos y que la composición final quede equilibrada. Aún así, el diorama consta de una ruina construida totalmente a scratch que ocupa aproximadamente la cuarta parte de la superficie, un cañón de artillería autopropulsada Hummel modelo inicial, un camión Krupp Protze, una cocina de campaña y el pequeño vehículo kettenkrad. A todo ello se le suma la nada despreciable cifra de 21 figuras que se encargan de dar vida a la escena.

La base de madera ha sido modelada dejando un perfil ligeramente algo más elevado en el área donde se ubica la ruina y el Hummel, de modo que podamos recalcar su protagonismo dentro de la escena. Tanto la orientación del trazado del camino como los muros de la ruina y la disposición del Hummel se han desalineado respecto a los bordes a fin de romper los paralelismos y conseguir que el conjunto gane en riqueza compositiva. Por tanto, se combina una rotura de las linealidades horizontales (bordes) y verticales (perfil) para dar más dinamismo.

Al tratarse de una escena invernal me propuse generar un contraste fuerte con el color de la base. Por tanto, todo el perfil sobre el que se asienta la escena se tiñó con varias capas de betún de judea para luego utilizar un barniz brillante que le dió el toque definitivo. Ese marrón oscuro hace que la escena "flote" sobre la base haciendo destacar la nieve y los distintos elementos mucho más que si hubiéramos dejado un acabado en madera natural.

A fin de intensificar aún más la sensación de bajas temperaturas y la búsqueda de cobijo de nuestros protagonistas, se seleccionaron ramas naturales a escala adecuada para configurar una arboleda que generara un suave efecto de envolvimiento en sus copas. Aprovechando el trazado semicircular del camino los árboles se dispusieron en su perímetro orientando la forma de las copas para lograr el efecto deseado, el cual se completó con otro árbol aislado que situado junto a la ruina dirige su copa hacia el camino. Todo este conjunto, que huye de crear una maraña de troncos que moleste a la contemplación del escenario, transmitiría una mayor sensación de recogimiento. Por tanto, la ocupación de este espacio aéreo potencia el desarrollo vertical de la escena y evita la pérdida de elementos estéticos que le atribuyen mucha fuerza al mensaje del conjunto.

En cuanto a las figuras se trata de una amplia combinación de piezas de plástico y resina. Hay figuras que no han sufrido modificación alguna y otras sí son fruto de la combinación de elementos (cabezas, brazos, manos, torsos) sueltos de diversa procedencia. Nos podemos encontrar figuras de Dragon, Tamiya, Verlinden, Corpus y The Imperial Gallery, aportando cada una su propia personalidad. Dentro del rigor histórico del período en el que se circunscribe el diorama se ha intentado reunir diversos uniformes a fin de atribuir variedad y naturalidad al conjunto, de forma que funcionen como un elemento más que aporte riqueza estética.

Finalmente, a la hora de poner en práctica el Fotomodelismo (como a mí me gusta llamarlo) para contar la historia gráfica de una pieza ambientada en la II Guerra Mundial creo que el tratamiento en blanco y negro es el más adecuado para estos casos ya que transmite una fuerza que difícilmente lograremos con la imagen a color. Si trabajamos sobre un producto modelístico de buena calidad podremos obtener fotos que podrían pasar casi por fotos auténticas de la época, lo cual supone todo un reto para el navegante que viaja entre la orilla modelística y fotográfica. En las próximas entradas seguiremos desmenuzando el diorama "Recobrando el aliento" al tiempo que iremos profundizando en las técnicas que nos acerquen a lograr imágenes de este tipo.







jueves, 25 de octubre de 2012

El justo recuerdo a los inicios

Tal y como sabemos los que nos dedicamos a este hobby, la vida del modelista está plagada de momentos inolvidables, de multitud de recuerdos puntuales y detalles de todo tipo que se han quedado en nuestra memoria para siempre. Sin duda, los más emotivos son aquellos que tienen relación con nuestros inicios modelísticos, ya que marcaron el punto de partida de una afición que nos apasionó desde el primer instante, sumergiéndonos en un mundo maravilloso que estaba por descubrir y del que desconocíamos a dónde nos llevaría con el paso del tiempo. Por su parte, también conocimos a aquellos que tiraron la toalla, los que probaron y se quedaron en el intento, bien porque se encontraron con algo que no era lo que esperaban o porque aquella infinidad de piezas minúsculas acabó irremediablemente con su paciencia.

En mi caso, el pistoletazo de salida tuvo lugar con nueve años de edad de la mano de un atractivo barco, el King George, que te entraba por los ojos nada más mirar la caja. Era toda una emoción cruzar el umbral del desaparecido comercio Almacenes Copacabana, en la calle La Naval, atravesar la planta de juguetería, a la que no le hacía ni caso, y descender casi temblorosamente por las escaleras hasta la planta sótano, la cual estaba íntegramente destinada al mundo del modelismo. Por aquel entonces, finales de los años setenta, la diversidad de productos era muy reducida en comparación con la actualidad, pero era una verdadera gozada quedar absorbido en medio de todas aquellas estanterías repletas de cajas a cual más apetecible. La incesante actividad de aquellos ojos inocentes te podían hacer pasar horas contemplando todo un universo de plástico, imposible de frenar ni siquiera por el inexistente presupuesto.

La experiencia con aquel barco, así como con algunos aviones que llegaron después, generó sentimientos contradictorios en aquel joven proyecto de modelista. Por un lado disfrutaba gratamente del manejo y la construcción de las maquetas, pensando y casi soñando con el momento de verlas terminadas, pero por el otro, la frustración le embargaba cuando comprobaba que el resultado final poco tenía que ver con las fotos de los catálogos o incluso con las ilustraciones de portada de las cajas. Tras multitud de baches anímicos y lejos de hundirse, aquella situación lograba motivarle más si cabe para embarcarlo en una cruzada a fin de conseguir reproducir el realismo en miniatura. Sonaba bien pero quedaba aún muy lejos.

Y no me extraña que quedara lejos porque aquellas odiosas rebabas cortadas a tijera no había forma de eliminarlas, el pegamento imedio de toda la vida más que pegar formaba telas de araña alrededor de la maqueta y pintar una figura con colores planos sin respetar bien los bordes de cada superficie (no había todavía habilidad para ello) no ayudaba a que las mismas cobraran vida. Ni qué decir de lo que experimentaba a la hora de recrear una escena. No había por dónde cogerlo. Y es que si al no tener ni idea le sumamos el empleo de materiales inadecuados, la frustración está garantizada.

El tiempo transcurrió para aquel joven modelista y basándose en una progresiva formación autodidacta, en la experimentación exhaustiva y en la inversión en nuevos materiales le ayudaron a mejorar y familiarizarse con las técnicas disponibles que imperaban por aquel entonces. Los lavados y el pincel seco causaban estragos y cada vez sentía que me acercaba más a lo que quería. En paralelo, el mercado también fue evolucionando y a las cada vez más sofisticadas y precisas maquetas se le unieron la aparición de una amplia gama de productos tales como fotograbados, kits de resina, pinturas de todo tipo, piezas de aluminio torneado y cadenas plásticas o metálicas para montar eslabón a eslabón. Estábamos de enhorabuena ya que con toda esta oferta, más las mejoras a scratch, el nivel de detalle y realismo constructivo alcanzaba un nivel casi inimaginable poco tiempo atrás.

El auge de esta afición desencadenó una mejora del mercado local, pudiendo encontrar maquetas hasta en unos grandes almacenes muy conocidos. Aparecieron tiendas más especializadas que marcaron toda una época, tal y como fueron Hobby & Toy y Staffel Kits. La primera, ya desaparecida, durante años nos permitió embobarnos buceando en las referencias de Tamiya, Italeri y Dragón, entre otras, y aún recuerdo los días en los que liquidaron toda sus existencias a precios muy asequibles con los que aprovechamos para hacer acopio de cara a proyectos futuros. Nunca olvidaré cuando, una vez ya cerrada, le dejamos una nota bajo la puerta con la petición de que dieran marcha atrás en su decisión. Obviamente no conseguimos nada y del vacío que dejaron aún hay personas que creo que no se han recuperado del todo. Respecto a la segunda, aunque irrumpió en el mercado algo después y con una filosofía distinta, en la actualidad es la única que ha sobrevivido al declive, teniendo aún sus puertas abiertas. En ella hemos visto pasar una amplia gama de referencias así como maquetas singulares o raras, de esas que no se ven con tanta facilidad. Memorables fueron las exposiciones y concursos que organizaron durante años y que daban vida al centro comercial en el que se encuentra. Sin duda, aquellos certámenes eran una cita anual obligada y un punto de encuentro para intercambiar experiencias y crear afición.

En los últimos años el mercado asociado a este hobby se ha desarrollado aún más, y no para de evolucionar, teniendo hoy en día un amplísimo abanico de alternativas en cuanto a marcas, referencias, publicaciones y materiales que está en continuo crecimiento, de modo que a la hora de llevar a cabo un proyecto tenemos mucho más donde elegir para adaptarlo a nuestras necesidades. Al igual que ocurre con casi todo, internet ha supuesto una gran revolución para los modelistas a la hora de interactuar, ya que ha modificado nuestra forma de buscar productos, de comprar, de documentarnos y de relacionarnos. De este modo hemos ganado en inmediatez y flexibilidad, eliminado muchas barreras y abriendo nuevas puertas con las que multiplicar enormemente nuestras posibilidades creativas, artísticas e históricas. Como consecuencia, todo ello ha desencadenado que vivamos el modelismo desde una dimensión totalmente renovada.

¿Y qué fue de la evolución de aquel joven modelista? Pues siguió recorriendo su propio camino y se centró desde muy pronto en lo que más le gusta, que es el de contar "pequeñas" historias mediante la práctica del modelismo histórico a través del mundo del diorama y la viñeta. Siempre me apasionó muchísimo la ambientación de las maquetas, tanto o más que la propia construcción y pintura de las mismas. Y como los vehículos y máquinas no parecen tener mucha vida si no están acompañadas de la presencia humana, las figuras siempre ejercieron también sobre mí un fuerte poder de seducción que no puede faltar en mis obras, siendo parte fundamental de las mismas. La conjunción de tan vasta variedad de elementos, materiales y técnicas distintas convierte, a mi juicio, al mundo del diorama en la disciplina más compleja que se puede practicar dentro del modelismo. Y eso supone sortear continuos obstáculos y afrontar nuevos retos cuya recompensa es alcanzar el equilibrio entre la estética, el realismo y la transmisión del mensaje en sus múltiples facetas. El lograrlo o no depende fundamentalmente de nosotros mismos. Y por muchas opiniones y comentarios que oigamos, que siempre deberían ser tan bien recibidos como respetuosamente formulados, pienso que la autocrítica constructiva es una gran herramienta de superación y mejora continua al servicio del modelista. Sólo así podremos evolucionar en nuestro hobby y afrontar con ciertas garantías el camino para alcanzar nuestras metas.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Presentación

Antes de nada quiero darles la bienvenida a todos. Tras madurar mucho la idea, al final me he decidido a crear este blog, lo cual supone otra aventura personal (una más...) que ahora mismo inicia su andadura. El objetivo que persigo con este espacio es en esencia el de conectar dos disciplinas que me apasionan enormemente, las cuales son el modelismo y la fotografía. Aunque a priori poco o nada tiene que ver la una con la otra, bien es cierto que si ambas nos entusiasman, o al menos nos atraen y somos atrevidos, podemos crear un puente que nos permitirá disfrutar más si cabe de nuestros trabajos modelísticos, apreciándolos desde otra óptica, así como del placer de explorar un nuevo campo de la fotografía que nos hará adentrarnos en otra dimensión de la realidad a escala.

Lejos de caer en una equidad estricta entre ambas disciplinas, el barco navegará en unas ocasiones más cerca de la orilla modelística y en otras de la orilla fotográfica. Ambas están plagadas de atractivo suficiente como para hacernos incluso desembarcar y explorar contenidos específicos temáticos que nos lleven a profundizar o, al menos, a motivar nuestro espíritu de superación según nuestras propias apetencias.

Para el desarrollo de los contenidos utilizaré siempre equipo fotográfico propio así como mis trabajos de modelismo. Por tanto, el blog servirá también para mostrar muchas de las piezas realizadas hasta ahora e ir de la mano de las que están en marcha o proyectadas para el futuro. Todos los que tenemos como hobby el modelismo sabemos que, según la magnitud de los proyectos en los que nos embarquemos, el factor "tiempo disponible" es un bien escaso y determinante a la hora de fijar el "ritmo de producción" de piezas. En mi caso confieso que nunca me ha importado en absoluto la cantidad de maquetas que hago sino fundamentalmente la calidad de las mismas. Aunque bien es cierto que me quejo a mi mismo del largo tiempo que transcurre desde que ideo un proyecto hasta que se materializa, a diferencia de otras personas no es mi objetivo formar una colección, de acaparar hasta que no me falte ningún modelo. Por eso desde mis inicios me ha perseguido la idea de quedar satisfecho con lo realizado, de reproducir la realidad de forma fidedigna, de contar historias visuales que en ocasiones escondían tras de sí auténticos dramas humanos. Se trata pues de utilizar el modelismo como una forma de expresión artística con la que conmover al observador moviendo algo en su interior. Por todo ello, sospecho que el ritmo de publicación de contenidos será acorde a esta realidad, aunque me comprometo a mantener lo más vivo posible este espacio personal. En definitiva, creo que este blog va a ser un fiel reflejo de las dos disciplinas que pretende aunar. En ambas nos iniciamos y nunca acertaremos a imaginar a donde nos llevarán.

Coger una cámara fotográfica en las manos o manejarla en un trípode para hacer macros poco tiene que ver con la utilidad de nuestro set de pinceles o juego de aerografía. Necesitan de destrezas y conocimientos distintos, pero pueden combinarse para intensificar nuestra experiencia. Salvo que queramos reflejar el proceso de construcción y/o pintura hasta terminar la obra, aspectos que se encuentran sobradamente tratados en las publicaciones existentes, el verdadero interés fotográfico de una pieza llega cuando ésta ya está terminada. En ese preciso instante es cuando podemos pasar a contar la historia de lo que hemos querido representar, a transmitir emociones, a reflejar de forma gráfica lo que esconde ese reducido espacio tridimensional que hemos construido y que engloba multitud de elementos integrados. Por tanto, y dada su importancia a posteriori, es muy recomendable considerar estos aspectos en las primeras etapas de planificación de la obra a realizar, de modo que cuando esté concluida, podamos explotar al máximo todo el potencial que nos puede revelar. De este modo, a través de la cámara y mediante las sesiones que hagan falta, nos podremos convertir en el cronista de esa realidad a escala, practicando lo que me gusta denominar como Fotomodelismo.

Finalmente, y partiendo de este sugerente enfoque tan heterodoxo y muy orientado a la exploración de sensaciones, espero que todos aquellos interesados que pasen por este rincón disfruten y les sean de utilidad los contenidos que se vayan publicando. De nuevo, sean bienvenidos.