
En esta tercera parte en la que estamos desmenuzando el diorama nos vamos a centrar en el área que está ocupada por el camino que discurre junto al hut soviético. La misión que tiene esta zona, a diferencia de las restantes, es la de transmitir dinamismo y actividad. Y ello lo conseguimos gracias a que alberga la mayor parte de las figuras que contiene el diorama. Las figuras aportan vida y si queremos que nuestros proyectos cuenten una historia y transmitan sensaciones debemos cuidar muy bien su selección y distribución en la escena.
Para romper, una vez más, las líneas de la base rectangular el camino se ha dispuesto en planta curva, de modo que nos facilite habilitar un borde de camino que va de menos a más y que nos dará el espacio suficiente para ubicar vehículos y figuras. Como el resto del suelo el camino se ha modelado con masilla Das Pronto, la cual a mi juicio constituye el mejor producto para trabajar el sustrato de cualquier ambientación. Es muy versátil y trabajada al agua y con cola blanca diluida permite configurar todo tipo de relieves, ajustándose muy bien en el caso de necesitar utilizar rellenos con los que crear volúmenes diferenciados. La adición de arenas de diferentes grosores y algunas piedrecillas ha servido para darle una textura idónea y bastante realista, teniendo que modelar los surcos dejados por las ruedas de los vehículos, soldados y las acumulaciones de barro y pequeños charcos que se trabajarán en una fase posterior.
Las huellas en el barro, la nieve sucia, el hielo y los charcos de deshielo con fango son elementos que en una escena de este tipo cobran una gran importancia. A priori puedieran parecer detalles no muy relevantes pero junto al resto de elementos tienen un efecto sinérgico que enriquece enormemente la composición ante un observador atento. Si no están se añora su existencia, falta algo, y si están puede que incluso pasen parcialmente desapercibidos. Todo depende del efecto que queramos comunicar. El reto de conseguir su buena reproducción a escala parte de la observación de la realidad (al natural, en fotos o ambas) y en depurar nuestra técnica conociendo bien cómo responden los materiales que utilizamos ante la posibilidad de querer representar diferentes efectos.
La presencia de variedad de figuras haciendo cosas diferentes, algunas de ellas cruzando el camino, las huellas de los vehículos y la disposición de éstos en la cuneta transmiten la fuerte sensación de dinamismo a la que me refería hace un momento. Está claro que estas unidades están de paso y la distribución espacial que ocupan en el momento de "la foto" hace entrar en juego la idea de provisionalidad, improvisación y sucesión de cambios efímeros en el devenir de nuestros personajes. La presencia de la cocina de campaña refuerza aún más esa sensación de precariedad, penuria y desarraigo, recordando que lo que mueve el rodillo bélico son personas, seres humanos que sienten y padecen. El pequeño tractor kettenkrad, vieja referencia de Tamiya, que viene a recoger el rancho para luego distribuirlo por la tropa dispara nuestra imaginación sobre el paisaje que no vemos, ese que está más allá del diorama físico. El pastor alemán que juguetea (llevaba años en el cajón y no terminaba nunca de encontrarle un lugar relevante) refleja el lado más humano, la distracción y la nobleza.
El viejo Krupp Protze, también de Tamiya, ha sido sometido a una intensa remodelación y detallado. Sin duda, la lona que porta, que incluye algún que otro parche como remiendo y con restos de nieve polvo, nos vienen a recordar nuevamente las ventiscas, la dureza de la meteorología y la necesidad de cobijo. Reproducir el desgaste del camuflaje invernal sobre el gris alemán original ha sido una tarea muy placentera, sobre todo cuando el resultado final es tan satisfactorio.

Por último, la transición entre el camino, prácticamente carente de nieve, y las cunetas debe hacerse con cuidado y sentido común. El tratamiento dado a la zona donde están ubicados los vehículos y que sufre el trasiego de los soldados será diferente a por ejemplo el área que linda con el muro lateral de la ruina, la cual muestra nieve acumulada que no ha sufrido prácticamente ningún tipo de alteración. 


