La introducción en una escena de elementos artificiales elaborados a scratch supone uno de los mayores retos para el modelista. Además de integrar los distintos elementos representados y ayudarnos a contar la historia que queremos contar, tiene el aliciente de que al final nos hará tener en nuestra vitrina una pieza única. Lejos del plástico, el metal y la resina, elementos habituales presentes tanto en vehículos de todo tipo (barcos, aviones, trenes, vehículos militares y civiles, etc.) como en figuras, las superficies artificiales engloban todas aquellas estructuras que vienen a cubrir una necesidad en nuestro proyecto y que contribuyen en gran medida a transmitir y reforzar el mensaje que queremos comunicar. En ocasiones pueden incluso alzarse como los verdaderos protagonistas de la escena, relegando por ejemplo a un vehículo a un segundo plano. Aunque el mercado de este tipo de elementos ha evolucionado mucho, difícilmente (o al menos en mi caso) encontraremos una pieza que se ajuste con precisión a la idea que tenemos. Por tanto, si queremos ser fieles a la historia y/o a nosotros mismos, el scratch nos abrirá un mundo de posibilidades prácticamente ilimitadas que nos hará explorar el manejo de nuevos materiales y técnicas a fin de lograr nuestro objetivo.
La ruina del hut soviético incluida en "Recobrando el aliento" ocupa la única zona del diorama que carece de figuras, aspecto éste que no le resta la cualidad de poseer una entidad propia. Constituye un pequeño desierto que se yergue en mitad del barullo y trasiego de soldados y máquinas. Es el mudo testimonio de la dureza y crueldad de la guerra que se mantiene escuálidamente aún en pie para recordarnos la desolación asociada a cualquier tipo de conflicto bélico. Sin duda, el reflejo de la fragilidad de la población civil y lo expuesta que está a todo tipo de desgracias ante una situación de tal calibre.
Para la construcción de la ruina se han empleado materiales bastante económicos y accesibles. Los muros son de escayola, habiéndose empleado moldes de cartón rígido para definirlos en tamaño y grosor en el momento del fraguado. La razón de utilizar escayola es que es un material idóneo para posteriormente tallar con punzones la piedra y los cascotes. Se puede desbastar con facilidad con un buen juego de cuchillas y permite su modelado trabajando en distintos planos, por ejemplo para recrear el enfoscado exterior sobre la piedra interior del muro, y a la hora de hacer roturas e impactos es un material muy agradecido que facilita su reproducción fielmente. Tanto el suelo como el tejado son de madera de balsa, elaborando la estructura siguiendo un patrón original y utilizando diferentes grosores según sean vigas o traviesas. Las ramas tan caractarísitcas del exterior del tejado en estas construcciones son acículas de pino ya secas, recogidas en el campo. Tienen un espesor, textura y uniformidad adecuados, y aunque fueron algo difíciles de fijar mediante sucesivas capas, el resultado final cubiertos de nieve fue muy bueno.
En cuanto al interior se diseñaron dos habitáculos. Uno más amplio, a modo de salón, en el que se incluyeron distintos elementos decorativos, y otro más pequeño y residual que quedó justo en la equina del diorama. Entre ambos un tabique de separación con una puerta algo deteriorada elaborada con láminas de plástico y con el detalle de los cristales rotos en la mitad superior. En el salón destaca la chimenea de ladrillo, la cual fue tallada con punzón en dos bloques de escayola y cuyo extremo final por encima del tejado aparece parcialmente derruido. Además de la ventana se colocó una cortina medio caída para transmitir aún más la sensación de abandono. Una mesa volcada con algunas sillas, un cuadro tirado por el suelo y unos libros refuerzan la idea junto a las tablillas de madera rotas y hundidas en algunos puntos. El hueco en la pared que da hacia el camino crea una estética que enriquece la composición. La estancia más pequeña sólo posee un mueble fabricado con lámina de plástico y un espejo de pared roto. La viga caída desde el tejado en esta zona agudiza la sensación de dureza en los combates. En la periferia de la ruina se depositaron cascotes y restos de la construcción, la cual lleva así bastante tiempo dada la nieve acumulada.

Y como una de las ideas era transmitir que este hut llevaba ya tiempo en ruinas, la nieve caída y acumulada ya se encuentra en su interior. Además, las ventiscas han hecho que la nieve polvo se acumule en los rincones, sobre todo en la expuesta cara interior del tejado. Estos detalles dan información al observador de que el resto de la construcción, la que queda fuera del diorama ya no existe, de que se encuentra totalmente derruida y por tanto que la que aún queda en pie está expuesta a los vientos del norte.


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